En
algún momento u otro, la mayoría de los dueños
de perros deben enfrentar el problema de las
pulgas. La pulga común no sólo provoca
incomodidad al perro, sino que también puede
transmitir enfermedades y causarle anemia, sobre
todo en los cachorros y en los perros de edad
avanzada, más vulnerables. Examine a su perro
con frecuencia para detectar la presencia de
pulgas. El hecho de que el animal se rasque y se
dé mordiscos intermitentes, junto con la
presencia de "suciedad" por pulgas en el pelo,
entre las patas traseras del animal o encima de
sus extremidades posteriores, son indicios
reveladores de la presencia de pulgas.
Test de pulgas.
Para
comprobar si su perro tiene pulgas, métalo de
pie en una bañera y frote su pelo vigorosamente
con las manos. Si caen puntitos negros en la
bañera, es posible que se trate de pulgas o de
su "suciedad" (excrementos). Sabrá que su perro
tiene pulgas si la “suciedad” cambia de color
negro a rojo cuando se le echa una gota de agua.
Dermatitis alérgica.
Dado
que algunos perros son alérgicos a la saliva de
las pulgas, una sola picadura de este insecto
hará que se muerdan y se rasquen ansiosamente.
¡Una sola picadura de pulga puede provocarle al
perro picores por todo el cuerpo! Eso puede
manifestarse con enrojecimiento, llagas y caída
de pelo. Incluso es posible que algunos perros
precisen medicación para evitar que se rasquen y
mordisqueen hasta que sea posible erradicar las
pulgas.
Prevención de pulgas por prescripción.
Estos productos actúan evitando que las pulgas
piquen o se reproduzcan. Sólo están disponibles
por prescripción del veterinario. Se administran
en tratamientos por vía oral o tópica (externa)
una vez al mes.
Otras medidas para controlar las pulgas.
Si
un programa de prevención no resulta adecuado
para su perro, consulte al veterinario acerca de
estos tratamientos alternativos:
-
Champús, baños y aerosoles.
-
Peines y collares para pulgas.
-
Quitar las pulgas con ayuda del peine es
sólo un remedio provisional, ya que muchas
seguirán ocultas en el pelo del perro.
-
Limpieza.
-
Una limpieza frecuente y exhaustiva y el uso
de la aspiradora contribuirán a reducir el
número de pulgas en la casa.
-
Nebulizadores/aerosoles.
-
Para la aplicación multiuso en la casa o
para el tratamiento específico de los
muebles.
-
Tratamientos para el patio.
-
Nutrición de calidad superior.
Por
sí sola, una dieta sana no supondrá una barrera
para las pulgas, pero puede aportar nutrientes
que ayuden a reparar el deterioro que causan
estos parásitos con su suciedad y sus picaduras
en el pelo y en la piel del perro.